Pimentón de Candeleda, la calidad es su seña de identidad

Hogar y tiempo libre

La cercanía de otras zonas de producción de este delicioso producto ha ensombrecido al pimentón de Candeleda. Una situación inmerecida, porque el pimentón que se produce en el valle del Tiétar es de una calidad excelente. Un condimento con sabor, con fuerza, con personalidad propia que traslada como ningún otro a cada plato que se adereza con él.

Dos factores influyen en la calidad del pimentón de Candeleda. Por un lado, un microclima único que favorece el cultivo de las cuatro variedades de pimiento que se utilizan: agriduz, bellotero, lerén y tres esquinas, todas autóctonas. Por otro, el empeño de las familias que se dedican a la producción del pimentón a seguir haciéndolo de manera artesanal, tal y como se hacía allá por el siglo XVIII.

El resultado de ambos factores da lugar a ese pimentón de color y sabor intenso, inconfundible, oro rojo, como le han llegado a llamar. Y no es extraño el apelativo, porque su valor culinario es especial.

Marcando la diferencia

No hay grandes secretos en la producción de pimentón en Candeleda: mucho cariño en todas las fases de la producción (también del cultivo), un trabajo fundamentalmente manual y la ausencia de productos para darle más color o brillo.

El pimentón de esta zona no engaña, el consumidor puede tener la confianza de que la única materia prima es el pimiento. Ni grasas, ni colorantes, ni aditivos de ningún tipo: ahí está el verdadero valor del pimentón de Candeleda y no es extraño que, una vez se ha probado, sea muy difícil cambiarlo por otro.

A muchos puede parecer un condimento modesto, pero es capaz de dar vida a muchos platos si su sabor, su olor y su intensidad son como los del pimentón de Candeleda, únicos.

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